50 aniversario del Circuito de las Cruces del barrio de El Vado (1965-2014)

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Antecedentes:
Las cruces de Cuenca
El 4 de mayo  de este  año, con la actual edición de la carrera pedestre de las Cruces de Cuenca, hoy llamada Circuito Internacional de las Cruces, se cumplirá la edición número 50 del evento deportivo más importante, por tradición y por historia, de la ciudad de Cuenca. En efecto, un día viernes por la noche, un 2 de mayo de 1965, se corría el Primer Circuito Pedestre de Resistencia de la llamada Carrera de las Cruces de Cuenca, la que debía pasar por las ocho conocidas cruces del casco colonial, a saber: saliendo de la Cruz del Vado, a  la Cruz del Vergel y por ésta a la Cruz de la iglesia de Todos Santos, al subir la calle Vega Muñoz se llegaba a la Cruz de San Blas y de ésta a la quinta cruz, la de la iglesia de El Vecino en la calle Rafael María Arízaga cuya calzada era de lastre, se bajaba por la calle Benigno Malo y se llegaba a la Cruz del Seminario en el Parque Calderón y por la Bolívar se dirigía a la séptima cruz, la del  Cenáculo y de allí a la última cruz la de San Sebastián, para retornar por la estrecha y oscura calle La Condamine, a la Cruz del Vado, meta de la carrera. En total se corrían 9.600 metros, por las entonces oscuras calles de la ciudad.

El Círculo Cruz del Vado, antiguo club social y deportivo de Cuenca
El Círculo Cruz del Vado fundado un 3 de diciembre de 1949, es un club que se creó en el popular barrio de El Vado, con una finalidad social, religiosa y deportiva, contó para la parte deportiva de un equipo de fútbol y uno de voleybol, y en lo social y religioso, sus miembros  eran los organizadores de las fiestas en homenaje a la Santísima Cruz el 2 de mayo de cada año, con actividades sociales, como concursos infantiles, años viejos, en el que nunca han dejado de participar a nivel barrial.
El mismo Círculo organizó bajo la presidencia de Humberto León, la dirección técnica del profesor de educación física Jorge Calvache, y como vocales Miguel Machuca, los hermanos Narváez, Jorge Sánchez y Jorge Orellana, un evento deportivo, el Circuito de las Cruces de Cuenca, que debía celebrarse el Día de la Cruz, el 2 de mayo y ser nocturno, en homenaje a la Santa Cruz.

Las dos fiestas más populares
Como refieren Julio Íñiguez Vintimilla y Víctor Manuel Albornoz, en sus relatos, las dos fiestas populares más importantes de la ciudad de Cuenca, en la primera mitad del siglo XX, fueron el Septenario y la Fiesta de las Cruces de El Vado, ambas de carácter religioso, instituidas por la Iglesia Católica para conmemorar respectivamente la Octava de Corpus y la otra en referencia al 2 de mayo, la muy antigua Fiesta de la Cruz, ambas instituidas desde la colonia. Ésta última se la hacía en el popular barrio de El Vado y se la realizaba por espacio de tres días, con vísperas y las fiestas propiamente dichas. Movilizaba a vecinos del barrio que efectuaban entre otras actividades, exposiciones artesanales, juegos y sobre todo manifestaciones culinarias, y culminaba con la fiesta nocturna del 2 de mayo previa misa, y claro, sin faltar las distracciones populares, con fuegos de artificio, globos y castillos. Para resaltar la trascendencia de la Fiesta de las Cruces se creó el Circuito Nocturno, debía pasar por las ocho cruces del casco colonial, para de esta manera cerrar con broche de oro las festividades.

Primeras ediciones
Antes de 1965, el atletismo, y en general el deporte en el Azuay, se hallaba en una etapa de empirismo, los deportistas amateurs, por afición, unos pocos por verdadera vocación, con aislada y esforzada  práctica personal. Un viernes 2 de mayo de 1965 se corre la  primera edición del Circuito de las Cruces, prácticamente “en familia”, la que fue ganada por Carlos Espinoza. La prueba salió de la calle Córdova (antes Vázquez de Noboa) y Juan Montalvo, participaron apenas 70 corredores. En los primeros circuitos ya era un éxito contar con cien esforzados deportistas, lo importante era concluir la prueba. De los primeros circuitos se tiene a los ganadores, “héroes”, como el pauteño Luis Casierra, el cuencano Luis Calderón, fallecido tempranamente y el conocido corredor Luis Flores, hoy residente en los Estados Unidos, donde sigue haciendo atletismo de largo aliento. Aparecieron también figuras familiares como el veterano Jorge Quille, quien, con seguridad, volverá a correr a sus 70 años de edad.

Cambio de nombre
Luego, la carrera se volvió nacional e internacional, participando, en un inicio, algunos de los mejores fondistas ecuatorianos con roce internacional como, Gustavo Gutiérrez, Luis Tipán, los hermanos cotopaxenses José y Néstor Jami, Franklin Tenorio, entre otros. Al poco tiempo se integraron a la carrera contadas atletas mujeres como Yolanda Quimbita, Martha Tenorio, y por el Azuay, Graciela Ramón, Marta Nivicela y Gladys Figueroa, entre otras.
Por este tiempo, el circuito cambia de nombre del original Circuito de las Cruces de Cuenca a Circuito de los Barrios y luego a Circuito Internacional de las Cruces, cuando corre por primera vez el fondista de Colombia Luis Pinzón, siendo el triunfador de la prueba. En la misma han participado nuestro celebrado atleta Jefferson Pérez Quezada, y atletas de otros continentes, particularmente africanos, algunos de los cuales han ganado la prueba.

La llegada del  “Gringo” Boroto
El joven norteamericano Richard Boroto Swirniak llegó a Cuenca como miembro del Cuerpo de Paz de Estados Unidos. Llegó para un año de intercambio para perfeccionar el castellano, pero se quedó para siempre en nuestra ciudad, que lo adoptó como un conciudadano más, contrae matrimonio con la cuencana Gloria Carrasco con quien tiene tres hijos, siendo por mucho tiempo Cónsul Agregado  de Estados Unidos en Cuenca y director del Centro Ecuatoriano-Norteamericano Abraham Lincoln. El popular “Gringo” Boroto, como se lo conoce, vino rodeado de una aureola de atleta de élite, a nivel universitario de su país había conseguido importantes lauros, pero lo significativo fue que introdujo  conocimientos modernos sobre el atletismo. Richard era corredor de semifondo,  reunió a algunos atletas aficionados para instruirlos. Con el apoyo del Círculo y el asesoramiento de Richard se da inicio a la competencia diurna del 1 de mayo con carreras para niños de 10 a 11, 12 a 13 y 14 a 15 años y que lleva su nombre. Confecciona pistas reglamentarias de atletismo, la del Estadio Municipal, la del Ejército y otras.

La era de Rolando Vera
Por la década de 1980 surgió una figura señera para el Circuito de las Cruces y del atletismo cuencano, ecuatoriano y latinoamericano, el menudito atleta de origen cuencano, Rolando Vera Rodas, de extracto humilde, quien comenzó desde niño ganando las categorías infantil, luego juvenil, recordamos que daba “gabela” a los demás competidores, era un niño que volaba.
Logra un segundo lugar en su primera participación del circuito para mayores; para, en seguidilla ganar por seis años consecutivos la competencia. Completó su brillante historial al lograr el primer lugar del afamado Circuito de San Silvestre de Rio de Janeiro, Brasil que se corre en la noche del 31 de diciembre de cada año. Rolando Vera triunfó por cuatro ocasiones consecutivas. Recordamos con mucha nostalgia y admiración, verle cruzar la meta en  primer lugar, con su pequeña figura, ganando a atletas de categoría mundial.

Dr. Jacinto Landívar Heredia
redaccion@eltiempo.com.ec

Algunas anécdotas del popular Circuito Cruz del Vado
Leonardo Tipán, antiguo empleado del Hospital Regional, hoy de 71 años, recuerda que corría año tras año, refiere que participaba no solo en el circuito sino en la fiesta de la cruz. Terminada una de las pruebas decidió guardar sus viejos zapatos como recuerdo, esa noche, tomó unos “draques” con amigos y cuando quiso calzar sus zapatos, habían sido sustraídos, su esposa cuenta que llegó a la casa en polines y claro no totalmente en sus cabales.

Carlos Zúñiga, eterno vendedor de cocadas esmeraldeñas, pese a su pequeño físico no ha dejado de participar en el circuito y ahora que tiene sus añitos ya gana en la categoría “Vilcabamba”, donde no tiene rivales. Dueño de una menuda pero atlética figura, comenta que no dejará de vender cocadas, ni dejará de correr Las Cruces, pues son sus actividades vitales.

Jorge Quille, quien tiene el mérito de descubrir e iniciar a Rolando Vera, y a otros buenos atletas, se ufana de haber corrido todos los 49 circuitos de las cruces, es el más entusiasta participante pese a frisar los 70 años.

Los gemelos Molina, Juan y Pablo, idénticos como dos gotas de agua, ambos corredores, tuvieron una ocurrida participación, dos uniformes idénticos, el un hermano corría la mitad de la prueba y el otro, Juan el mejor,  la otra mitad, amparados por las sombras de la noche y de nuestras poco iluminadas calles, lograron su intento, ganaron el circuito, pese a ser descubiertos en su picardía.

Quien escribe, corrió por algunas oportunidades el circuito, que le sigue gustando por su ancestro y por ser la clásica prueba pedestre del Austro. En una de las carreras subía hacia El Vecino, por la calle Borrero, se adelantó un corredor que lo hacía con zapatos de cuero del diario, mientras yo corría con zapatos deportivos Croydon, “made in USA”, cuando descendíamos por la Benigno Malo hacia el Parque Calderón, le pasé al corredor y mi sorpresa fue grande cuando él corría con sus únicos zapatos al hombro, así y todo llegó a la meta.

Tomado de: El Tiempo

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