Byron Piedra ganó ayer la edición 44 del Circuito de Las Cruces de los barrios de Cuenca. El triunfo lo dedicó a su madre, Silvia Avilés, quien estuvo de cumpleaños.
Piedra, clasificado a las Olimpiadas de Pekín en 1500 metros, cubrió los 10 kilómetros en 31 minutos y 19 segundos (31:19). Es la primera vez que se corre esa distancia, en este certamen. Antes se cubría 9 600 metros.
También se estrenó horario matutino. Las 43 ediciones anteriores fueron por la noche. Por eso, la presencia de los cuencanos en las calles, aceras, plazoletas y balcones fue multitudinaria.
Piedra, desde el inicio, asumió el protagonismo. Los primeros minutos corrió con Silvio Guerra y Franklin Tenorio, Pero, en el kilómetro 4 (iglesia de El Vergel) se apoderó de la punta y ascendió solo la avenida Huayna Cápac.
En la iglesia de San Blas (km. 5) llegó sin presión y en el parque Calderón (La Catedral) sacaba una cuadra de ventaja al peruano Paulino Canchanya. Los aplausos y las arengas no faltaron.
Con menos ventaja pasó por las iglesias del Cenáculo, San Sebastián y Corazón de Jesús (km. 7). En los últimos 3 kilómetros, el atleta azuayo aceleró el paso y cruzó la meta en la plazoleta del Otorongo, cerca de la Cruz del Vado.
Tras la victoria, lo primero que hizo fue abrazar a su madre y dedicarle el triunfo. Su progenitora dijo sentirse orgullosa y feliz, porque cada triunfo “es una recompensa a todo el esfuerzo que realiza en los entrenamientos”.
Canchanya cronometró 31:30 y tercero fue para Franklin Tenorio, con 32:08. El colombiano Juan Hernández terminó cuarto (32:08) y Guerra se ubicó séptimo (32:44). Este último dijo su participación en la maratón de Londres le dejó secuelas.
En damas, la ganadora fue la peruana Inés Melchor, con 35:51. La segunda y tercera casillas fueron para Diana Landi y Rosalba Chacha. Sandra Ruales, quien terminó novena (39:15), dijo que la altitud le pasó factura.
Los cinco primeros, damas y varones, ganaron USD 2 500, 2000, 1500, 1000 y 500, en su orden. En el certamen participaron 1024 atletas de siete categorías.
Tomado de El Comercio